Me gustaba esconderme en tu pelo, sentirlo vivo en mi, observarte sin final. Todo era alegría cuando nos juntábamos, contando las veces que aún nos besaríamos. Y esa sonrisa, la recordaré siempre. Siempre.
La brisa susurra entre los árboles del bosque y se que no volveré a verte; lo pienso ensimismado, ensimismado en tu figura que se me acabó, en tus manos que me arrebataban la vida con cada caricia.
Y al viento, una lágrima vuela lejos junto a tu recuerdo.
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