jueves, 1 de octubre de 2009

Ángel

Ay¡ siempre estuve seguro de estas manos

Pero cuando te tengo entre ellas tiemblan como amapolas al viento

Y mi boca hecha a cientos de vendavales

Suspira por tus labios que se eternan en los míos y los cubren de gloria

Solo tengo una vida, una hora, un instante

Pero si me encuentro contigo¡ Dios mío! es la inmortalidad hecha carne

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