Ay¡ siempre estuve seguro de estas manos
Pero cuando te tengo entre ellas tiemblan como amapolas al viento
Y mi boca hecha a cientos de vendavales
Suspira por tus labios que se eternan en los míos y los cubren de gloria
Solo tengo una vida, una hora, un instante
Pero si me encuentro contigo¡ Dios mío! es la inmortalidad hecha carne
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