Al oído te lo digo: quiéreme más,
más que las estrellas al cielo
más que el viento al mar, que tus manos a las mías
mucho más.
Quiéreme más
cómo el silencio al ruido, como un padre a su hijo,
cómo mis labios desean a los tuyos,
cómo tu piel se duerme en la mía,
mucho más.
Quiéreme más, sin mañana, sin futuro
sin otros ojos en los que mirarnos, lentamente deseo,
lentamente me acerco a tu corazón y te digo: quiéreme más.
Mañana, quiéreme más.
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