Te dejas hacer, y yo hago; luego, más tarde, nos reímos como niños traviesos buscando los ojos a la boca y así sucesivamente. Haga aire, llueva, o simplemente, el sol se filtre por entre las ramas de los árboles.
Todo se adelanta, y vuelve, y se atrasa, y recordamos juntos que cada día será mejor que el anterior, cada año nuevo superior; más sabios, dulcemente, como ese frenesí de labios; más sabios, reunidos en un solo cuerpo.
Veo el otoño, allá en lontananza; lejos, lejos,y sonrío ¡cuánto me gusta guarecerme en ti!
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